Qué es el ligamento cruzado anterior
El LCA une el fémur con la tibia dentro de la rodilla e impide que la tibia se deslice hacia adelante, además de controlar los movimientos de rotación. La lesión ocurre, en general, en cambios bruscos de dirección, aterrizajes de saltos o torsiones con el pie fijo en el suelo, en el fútbol, el básquetbol, el vóleibol, el esquí, las artes marciales y otros deportes.
Con frecuencia viene asociada a lesiones del menisco y del ligamento colateral medial.

Síntomas
- chasquido audible o sensación de que algo se “desgarra” en el momento del trauma;
- hinchazón de la rodilla en pocas horas, por sangrado dentro de la articulación;
- dolor y dificultad para apoyar la pierna inmediatamente después de la lesión;
- sensación de inestabilidad, de que la rodilla “se sale de lugar”, en las semanas siguientes;
- dificultad para volver a practicar deportes con cambios de dirección.
Diagnóstico
El examen físico, con pruebas como Lachman, cajón anterior y pivot-shift, es el principal. La resonancia magnética confirma la lesión y evalúa el menisco, el cartílago y los demás ligamentos. La radiografía ayuda a descartar fracturas asociadas.
Tratamiento
La decisión considera la edad, el nivel de actividad, la inestabilidad y las lesiones asociadas.
Tratamiento sin cirugía
Indicado en pacientes con baja exigencia deportiva o sin inestabilidad: fisioterapia intensiva, fortalecimiento y entrenamiento del control neuromuscular. Algunos pacientes activos logran retomar sus actividades sin cirugía, pero eso se evalúa caso por caso.
Reconstrucción del LCA
Para quienes practican deportes de pivote, tienen inestabilidad o lesiones asociadas, la reconstrucción del ligamento cruzado anterior usa un injerto de tendón y se realiza por artroscopia. La rehabilitación es fundamental y puede durar varios meses hasta el regreso al deporte.
Este tipo de lesión forma parte de la cirugía de partes blandas en deportistas, un área en la que trabaja el Dr. Daniel Ramallo.







